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Alzheimer

La enfermedad el Alzheimer

Cuando buscar ayuda

Reconociendo emociones

Trastornos conductuales del paciente con demencia

PSICOLOGÍA DEL CUIDADOR

Si pensamos en que cada vez es mayor el porcentaje de población de más edad, debido fundamentalmente al aumento de la expectativa de vida y la disminución de la tasa de natalidad, resulta evidente que aumentará, en un futuro próximo, el número de personas que necesiten algún tipo de ayuda y, por tanto, el número de cuidadores.

El cuidador de enfermos de Alzheimer se ve sometido a numerosas situaciones estresantes como consecuencia de su labor.

El cuidador principal:Definición: “Aquel individuo que dedica la mayor parte del tiempo -medido en número de horas al día- al cuidado de dicho enfermo” (Dwyer, Lee y Jankowski, 1994).

Función principal del cuidador:
permite que otras personas puedan desenvolverse en su vida diaria, ayudándolas a adaptarse a las limitaciones que su discapacidad funcional les impone.
Son muchas las variables que se pudieran relacionar con el malestar del cuidador, pero está bien asentada la relación entre niveles altos de depresión y ser cuidador de un enfermo de Alzheimer.
La falta de apoyo social, y la falta de satisfacción con los lazos sociales se relacionan con un peor estado psicológico del cuidador.

Problemas psicológicos: En los diversos estudios que se han realizado, la salud mental de los familiares cuidadores primarios se ve más afectada que la salud física. Por ejemplo en un estudio realizado por Rodríguez del Álamo y De Benito se observa Ansiedad (nerviosismo, angustia, tensión y estrés).  Depresión o síntomas depresivos (tristeza, pesimismo, apatía). Hipocondría y otras ideas obsesivas. Ideación paranoide.   Angustia (pánico). Ideaciones suicidas

Problemas Psicosomáticos:La gran mayoría de los cuidadores desarrollan problemas como dolores de cabeza y de otras zonas, falta de apetito, temblor fino, problemas gástricos, sensación de falta de aire o ahogo, , arritmias  y palpitaciones, sudoraciones y vértigos, alergias inmotivadas). Trastornos del sueño (Insomnio, o sueño no reparador)Fallas objetivas en la memoria (no sólo subjetivas)
Sobrecarga: “Estado psicológico que resulta de la combinación de trabajo físico, presión emocional, restricciones sociales, así como las demandas económicas que surgen al cuidar dicho enfermo” (Dillehay y Sandys , 1990).

Burn-Out o síndrome del cuidador quemado: Este síndrome fue primeramente descrito en Estados Unidos en 1974. Consiste en un profundo desgaste emocional y físico que experimenta la persona que convive y cuida a un enfermo crónico incurable tal como el enfermo de Alzheimer.

El cuidador que puede sufrirlo es aquel que llega a dedicarle casi todo su tiempo (incluso dejando de trabajar para cuidarle), generalmente en solitario (aunque haya otros familiares que suelen "lavarse las manos" y mantenerse en la periferia), durante ya muchos años y con estrategias pasivas e inadecuadas de resolución de problemas.

Se considera producido por el estrés continuado de tipo crónico (no el de tipo agudo de una situación puntual) en un batallar diario contra la enfermedad con tareas monótonas y repetitivas, con sensación de falta de control sobre el resultado final de esta labor, y que puede agotar las reservas psicofísicas del cuidador.

Incluye desarrollar actitudes y sentimientos negativos hacia los enfermos a los que se cuida, desmotivación, depresión-angustia, trastornos psicosomáticos, fatiga y agotamiento no ligado al esfuerzo, irritabilidad, despersonalización y deshumanización, comportamientos estereotipados con ineficiencia en resolver los problemas reales, agobio continuado con sentimientos de ser desbordado por la situación.

Cuidados para el cuidador:

1- Reconocimiento de que se necesita ayuda, y que ello no le distraerá de su labor de cuidar sino que le hará más eficaz.


2- Aceptar que estas reacciones de agotamiento son frecuentes e incluso y previsibles en un cuidador. Son reacciones normales ante una situación “límite”, pero que necesitan apoyo.


3- No olvidarse de sí mismo, poniéndose siempre en segundo lugar. El "auto sacrificio total" no tiene sentido.


4- Pedir ayuda personal al detectar estos signos, no ocultarlos por miedo a asumir que "se está al límite de sus fuerzas" ni tampoco por culpa de no ser un súper-cuidador.


5- No temer acudir a un profesional (psiquiatra o psicólogo) y a grupos de auto-ayuda


6- Aprender técnicas de relajación psicofísica (Jacobson), visualización distractiva, Yoga, etc.


7- Solicitar información y formación adecuada sobre aspectos médicos de la enfermedad (evolución futura, previsión de complicaciones, medicación) y conocimientos prácticos para enfrentar los problemas derivados tales como nutrición, higiene, adaptación del hogar, movilizaciones del paciente, etc. Todo ello incrementa el sentimiento de control y de eficacia personal.


8- Marcarse objetivos reales, a corto plazo y factibles en las tareas del cuidar. No mantener expectativas irreales ("El enfermo no va a empeorar más de lo que está"), ni tampoco ideas omnipotentes sobre uno ("Voy a solucionar todos los problemas yo sólo").


9- Ser capaz de delegar tareas en otros familiares o personal contratado (sanitario o del hogar). No creerse imprescindible.


10- Mantenerse automotivado a largo plazo, auto reforzarse en los éxitos, felicitándose a sí mismo por todo lo bueno que va haciendo.


11- No fijarse sólo en las deficiencias y fallos que se tengan.


12- Cuidar especialmente los propios descansos y la propia alimentación: parar 10 minutos cada dos horas, dormir las horas suficientes y mantener una dieta adecuada.


13- Tomarse también cada día una hora para realizar los asuntos propios. Asimismo permitirse un merecido descanso diario o semanal, fuera del contacto directo con el enfermo.


14- Si se puede, realizar ejercicio físico todos los días, ya que elimina toxinas corporales y despeja la mente.


15- Evitar el aislamiento: obligarse a mantener el contacto con amigos y otros familiares. Salir de la casa con otras personas, no quedarse "enclaustrado". Los vínculos afectivos cálidos amortiguan el estrés.


16- Saber poner límite a las demandas excesivas del paciente; hay que saber decir NO, sin sentirse culpable por ello.


17- Expresar abiertamente a otros las frustraciones, temores o propios resentimientos, es un escape emocional siempre beneficioso.


18- Planificar las actividades de la semana y del día. Establecer prioridades de tareas, diferenciando lo urgente de lo importante. Decidir qué cosas no va a poder realizarlas con bastante probabilidad. La falta de tiempo es una de las primeras causas de agobio.


19- Promocionar la independencia del paciente. No debe realizar el cuidador lo que el enfermo pueda hacer por sí mismo, aunque lo haga lento o mal.


20- Usar Centros de día, Residencias de respiro temporal, o Personal contratado de asistencia domiciliaria.

Andrés Trujillo Montebruno.
Psicólogo.
Corporación Alzheimer Chile.

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